Manchas faciales: fisiopatología, causas y abordaje dermatológico actual

La hiperpigmentación facial es una de las consultas más prevalentes en dermatología por su impacto estético, psicológico y funcional. Aunque gran parte de estas lesiones no implica riesgo oncológico, sí representan una alteración significativa en la homeostasis cutánea y en la uniformidad del fototipo. La clave del abordaje moderno no es solo aclarar la lesión pigmentaria, sino comprender el mecanismo que la origina para establecer un plan terapéutico eficaz y seguro.

Fisiopatología: cuando la melanina deja de comportarse como debería

La pigmentación cutánea depende de la actividad de los melanocitos, su interacción con los queratinocitos y la distribución de la melanina en las capas epidérmicas y dérmicas.
En las manchas faciales, este equilibrio se altera por:

  • Hiperactividad melanocítica (aumento de síntesis de melanina).
  • Alteración del transporte melanosómico.
  • Respuesta inflamatoria previa que modifica la función del melanocito.
  • Depósito dérmico de pigmento en casos de cronificación.

El resultado: acúmulo irregular de melanina que genera maculas hiperpigmentadas de distinta profundidad y comportamiento clínico.

Clasificación clínica: cada entidad exige un abordaje diferente

Melasma

Trastorno pigmentario crónico, multifactorial y recidivante. Se origina por estímulos hormonales, radiación UV y visible, y disfunción de la barrera epidérmica. Puede ser epidérmico, dérmico o mixto, lo que condiciona su respuesta terapéutica.

Léntigos solares

Indican fotoenvejecimiento acumulativo. Son lesiones bien delimitadas, resultado del aumento focal de melanocitos y de la melanina en la capa basal.

Hiperpigmentación postinflamatoria (PIH)

Derivada de acné, quemaduras, procedimientos agresivos o dermatitis previas. La inflamación genera mediadores que estimulan de forma excesiva a los melanocitos.

Identificar la profundidad (epidérmica vs dérmica) es esencial porque determina tanto el pronóstico como la estrategia terapéutica.

Etiología y factores predisponentes: un proceso multifactorial

Las causas más relevantes incluyen:

  • Radiación UV: principal detonante y perpetuador.
  • Cambios hormonales: embarazo, anticonceptivos, menopausia.
  • Inflamación previa: procesos acneicos, eccemas, lesiones térmicas.
  • Envejecimiento cutáneo: disminución del control homeostático melanocítico.
  • Predisposición genética.
  • Luz visible y luz azul: especialmente relevantes en melasma.

La combinación de varios factores explica por qué las manchas son persistentes y recidivantes si no se aborda el origen.

Opciones terapéuticas basadas en evidencia

El tratamiento debe personalizarse según la entidad clínica, la profundidad del pigmento y el fototipo. Las principales herramientas son:

Peelings médicos

Basados en alfa-hidroxiácidos, ácido salicílico, resorcinol o TCA en concentraciones controladas. Permiten la renovación epidérmica y la reducción de la melanina superficial. Útiles en PIH y melasma epidérmico.

Láser y luz pulsada

  • Q-Switched: dianas específicas para pigmento.
  • IPL: eficaz en lentigos solares en fototipos bajos y medios.
  • Láser fraccionado no ablativo: mejora textura y pigmento superficial.

La selección inadecuada del láser puede empeorar el melasma, por lo que requiere criterio dermatológico especializado.

Cosmética médica y despigmentantes

Incluyen hidroquinona, ácido azelaico, retinoides, ácido kójico, niacinamida y combinaciones formuladas. Son clave en el mantenimiento y prevención de recidivas.

Fotoprotección estricta

Fundamental. Debe incluir protección frente a UVA, UVB y luz visible. La falta de adherencia es uno de los principales motivos de recaída.

Resultados y pronóstico

Con un enfoque combinado y diagnóstico preciso se consigue:

  • Reducción progresiva de la hiperpigmentación.
  • Uniformidad del tono.
  • Mejora global del aspecto y de la calidad cutánea.
  • Disminución de recidivas con fotoprotección y mantenimiento adecuado.

El pronóstico depende de la profundidad del pigmento y del cumplimiento del paciente. En melasma, la remisión completa es posible, pero la condición es crónica y requiere control continuo.

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