La caída del cabello no empieza en el espejo: empieza mucho antes, en un folículo que deja de comportarse como debería. El problema es que desde fuera todos los tipos de caída parecen iguales… y ahí es donde la mayoría se pierde.
La tricología existe precisamente para evitar eso: para entender qué está pasando y por qué, antes de decidir cómo tratarlo.
Un shampoo «anticaída» no te dice si tu pérdida es hormonal, por estrés, por inflamación o por un efluvio que viene de una infección. Un diagnóstico sí.
El diagnóstico que realmente marca la diferencia
En tricología no se trabaja con suposiciones. Se analiza:
- Si hay alopecia androgénica (la más habitual en hombres y mujeres).
- Si la caída es un efluvio: estrés, infecciones, déficit de hierro, postparto…
- Si hay inflamación o alteraciones inmunológicas, como la frontal fibrosante.
- Si el folículo sigue vivo o ya está inactivo.
Esa última parte es crítica: si el folículo está activo, se puede recuperar.
Si no lo está, el objetivo cambia: detener la progresión y conservar la densidad.
Lo importante es que no todas las alopecias se tratan igual. Y no todas requieren medicación. Pero sin diagnóstico… es pura lotería.

Las causas de hoy no son las de hace 10 años
La caída del cabello ya no responde solo a genética. Hoy tenemos:
- Estrés crónico que altera directamente el ciclo del folículo.
- Dormimos peor, inflamamos más la piel y eso incluye el cuero cabelludo.
- Dietas rápidas, déficits de vitaminas y minerales.
- Infecciones virales y procesos postparto mucho más estudiados.
Por eso tantas personas notan una caída «repentina» que, en realidad, venía gestándose desde hace meses.
Tratamientos que funcionan porque responden a tu caso, no al de otro
«Tengo caída, ¿qué me pongo?»
— Pues depende. Y mucho.
Los planes tricólogicos actuales combinan:
- Medicación tópica u oral según el tipo de alopecia.
- Bioestimulación para despertar folículos debilitados.
- Protocolos antiinflamatorios para cueros cabelludos sensibles.
- Tratamientos regenerativos cuando la pérdida es incipiente.
- Revisión nutricional si hay déficits o efluvios.
No es magia, es precisión. Y es lo que diferencia resultados reales de promesas de marketing.

Lo que puedes esperar (si de verdad existe un plan)
Cuando el tratamiento parte de un diagnóstico correcto, lo normal es ver:
- Menos caída.
- Mayor densidad y grosor.
- Áreas debilitadas que vuelven a activar su crecimiento.
- Un cuero cabelludo más sano, sin irritación ni descamación.
Y, aunque suene poco técnico, algo igual de relevante: recuperar seguridad y bienestar. La alopecia no afecta solo al pelo, sino a cómo te ves y cómo te sientes.
El cabello no se recupera por insistencia. Se recupera por precisión.
Por eso, cuando el pelo cae, la causa importa… y mucho más de lo que imaginas.
Si quieres, lo adapto a formato web, lo convierto en un artículo más largo, o te preparo una versión centrada solo en alopecia femenina, masculina o inflamatoria.

